Los chapulines son saltamontes que se alimentan de plantas y frutos secos, pero sobretodo de hierbas.

Desde tiempos ancestrales los saltamontes, denominados en Centroamérica Chapulines, estaban presentes en las mesas de las familias de El Salvador como fuente de alto contenido nutricional.

En la época prehispánica las larvas de hormigas, los saltamontes, grillos, langostas eran parte de la dieta alimenticia. Seguramente el consumo de chapulines como de comer cualquier otro insecto surgió de la necesidad creada por hambrunas.

Hoy día los chapulines son consumidos como si fueran palomitas, debido a que su sabor se asemeja al de los camarones secos, muy populares también en México donde es una tradición.

En otros lugares muchos se resisten al consumo de estos insectos por una cuestión de prejuicio, su apariencia desafía los escrúpulos, pero una vez que son condimentados con chile, sal y limón se convierten en un platillo rango gourmet.

También se consumen en tortillas de maíz rellenas de queso fundido al que se le añaden algunos chapulines, dicen que es una exquisitez.

Los nutriólogos aseguran que el consumo de 100 gramos de chapulines provee un alto contenido de proteínas, 20% más que lo que proporciona el equivalente de la carne de res, resultando mucho más económico; debido a eso en El Salvador los crían para su consumo. Además, los insectos comestibles como los chapulines son fácilmente digeribles. El chapulín tiene 63% de proteína total, y el 89% es digestible.

Como se puede deducir la cría de insectos con fines alimentarios puede ser necesaria para cubrir las necesidades de la población mundial.