El atole de chilate es una bebida muy nutritiva y representativa de la gastronomía típica salvadoreña que tuvo sus orígenes en la época precolombina donde se le conocía como «el chilate del guerrero» ya que era una de las bebidas predilectas de los antiguos guerreros indígenas. Tradicionalmente se elaboraba con una masa extraída de los granos de maíz triturados, así como también se utilizaba cacao en su preparación, sin embargo con el transcurrir del tiempo la receta fue modificada hasta obtener la actual.

Los ingredientes utilizados para su preparación son la harina de maíz, el jengibre y la pimienta de Jamaica, a veces suele incorporar canela. Su consistencia es espesa muy parecida al atole pero con un alto aporte nutritivo y proteico que sirve para procurar las energías que necesita el cuerpo a diario. Existen otras variantes del chilate en Centroamérica, como el mexicano o el hondureño, donde estos se preparan con sebo de arroz, cacao y se sirven como bebidas frías, mientras que el chilate salvadoreño es una bebida caliente a base de jengibre y maíz tostado.

Generalmente podrá disfrutar de esta bebida durante la merienda de las tardes en las típicas chilaterías salvadoreñas, donde podrá degustarlas con platos dulces como los nuégados de huevo o yuca, torrejas o dulce de plátano en rodajas, todo esto cubierto con una generosa miel de panela. El acompañamiento dulce es imprescindible porque el chilate salvadoreño en sí no es una bebida dulce ya que no contiene azúcar.

Así que si quiere conocer más sobre las delicias que ofrece la gastronomía salvadoreña, nada mejor que calentar el cuerpo con un exquisito Chilate que le brinda los aportes nutritivos y energéticos que necesita.