Antes de hablar sobre este exquisito platillo salvadoreño, es importante recordar que esta población fue fundada por los indios pokomames, pertenecientes al grupo maya-quiche, desde tiempos inmemorables.

Pero a finales del siglo XV los guerreros yaquis conquistaron esta población y fueron ellos que cambiaron su nombre original por el nombre nahuat, Atiquizaya, lugar de manantiales. El origen de ese nombre se debe porque a sus alrededores existen muchos manantiales.

El origen de este delicioso platillo se remonta a la época prehispánica, igual como en otros países de Centroamérica, donde se acostumbraba preparar ofrendas con venado o jabalí para el Día de Muertos. Pero con la llegada de la conquista española, se remplazó esa carne por la de cerdo, por eso la receta final es una mezcla de las tradiciones prehispánicas con la cultura española.

Desde ese entonces, en el poblado de Atiquizaya la cochinita es el platillo tradicional, elaborado con la cabeza y vísceras del cerdo, cocidas en una rica salsa de ajo, sal, pimienta y otros condimentos, que son un secreto de cada familia.

Pero actualmente se puede degustar en cualquier domingo del año por la mañana, cuando en la plaza hay varios puestos con señoras que venden la cochinita adobada en una sabrosa salsa. Ese platillo lo acostumbran acompañar con arroz y pan para no desperdiciar esa sabrosa salsa, que solamente su aroma nos hace agua la boca.

También se acostumbra preparar panes rellenos de cochinita y ensalada de lechuga y tomate, es una delicia.