El origen de este platillo no ha sido esclarecido, se considera que se originó en Guatemala hace cientos de años, cuando en un convento, mientras se celebraba el día de los difuntos tempestivamente se presentó un sacerdote y las monjas improvisaron un plato con las diferentes sobras de comida para agasajar al recién llegado. Para su sorpresa el sacerdote quedó sorprendido por tan delicioso platillo. El fiambre es el resultado de la mezcla de la cultura indígena guatemalteca y la española.

En el Salvador al llegar la primavera los indígenas adornaban un árbol con flores y se ofrendaban los frutos de la cosecha. Pero con la llegada de los españoles y el cristianismo el árbol fue remplazado por la cruz cristiana conservando la tradición de la ofrenda.

Desde la llegada de los españoles se celebra el día de todos los santos y de los difuntos y en esos días se preparan diferentes platillos como: fiambre, tamales dulces, pan de muerto y otras delicias. Por supuesto que el fiambre ocupa un lugar especial en todas las mesas salvadoreñas. También en la Semana Santa la gastronomía salvadoreña se ve influenciada por la tradición española con la presencia de las torrejas, el pescado envuelto y frutos en miel.

En el día de los difuntos, siguiendo la tradición, muchas personas visitan a sus muertos en el cementerio y allí consumen el fiambre  para celebrar en familia una de las costumbres más arraigadas.

Para preparar el fiambre no existe una auténtica receta, cada familia la hace siguiendo la tradición transmitida desde su abuela.