En el occidente del país, en las zonas cafetaleras del Volcán Santa Ana, en los alrededores del Lago de Coatepeque y Cerro verde y en la zona cafetalera de Oriente del país, como en el norte del Volcán de San Vicente se cultiva el jocote corona. Su nombre se debe a pequeñas protuberancias en uno de sus extremos, que se parecen a una corona. Es una fruta dulce y rica de muchas vitaminas, minerales y aminoácidos. Además, es antioxidante, por eso se considera que puede prevenir los efectos de los radicales libres, que pueden facilitar la aparición de enfermedades.

El jocote corona es una variante de la ciruela salvadoreña, es una fruta con múltiples usos; en el occidente del país añaden esta fruta a varios platillos como el ceviche o las pupusas, pero también son incorporadas a pizza, postres, flan y se elaboran mermeladas que son una delicia; también es macerado en el Chaparro, licor emblemático de El Salvador.

Para promocionar al jocote corona, se organizan eventos de degustaciones, desfiles de moda y los artesanos confeccionan muñecas, pendientes y otras obras con la semilla o con el fruto preparan tintes para las prendas de vestir.

En el municipio de San Lorenzo cultivan el jocote Barón Rojo que, a diferencia del jocote Corona, es más bien ácido y a los salvadoreños les gusta comerlo con unas gotas de limón con sal. Su pulpa es usada en las elaboraciones de pupusas, quesadillas, tortas, refrescos, mermeladas y salsas.