Para hablar de la cocina salvadoreña es necesario referirnos a las raíces culinarias de El Salvador, nos tenemos que remontar a los inicios de las civilizaciones mesoamericanas, prehispánicas y al desarrollo en su historia; porque así es posible encontrar las raíces de lo que ahora consumimos y poder conocer a la riqueza de los ingredientes y las diferentes preparaciones heredadas.

En cada región de El Salvador hay platos que la identifican, puede ser que sean el mismo, pero preparados de manera diferente. Un ejemplo es como se prepara el atol shuco, que es salado en la zona occidental del país, mientras que en el oriente es dulce. Las pupusas, que son un ícono de la comida salvadoreña, en la región central se rellenan con carne, pero en las zonas costeras son a base de mariscos.

En las regiones orientales es común tener la oportunidad de comer la Iguana en alguashete; la iguana se degüella y se le quita la piel después de chamuscarla, luego se le sacan los huevos para degustar la carne.

En el centro del país se acostumbra comer las popusas de yuca, conocidas como Nahuizalco; mientras que en las regiones orientales las popusas son servidas con salsa negra y repollo, son elaboradas especialmente para la fiesta de San Miguel.

Actualmente, la cocina salvadoreña es una gran mezcla de sabores heredados gracias a los intercambios culturales a lo largo de los siglos, conservando las técnicas ancestrales con las sofisticadas técnicas europeas.