La planta de chipilín es un arbusto que de ella se puede comer tanto los tallos como las hojas. Su consumo inició desde nuestros antepasados hace algunos siglos en Centroamérica, no solo lo utilizaban para darle sabor a algunos platos, sino también era aprovechada por sus propiedades medicinales.
 
Las hojas del chipilín tienen un alto contenido de hierro, magnesio y calcio, además de vitamina B y C, era consumido por nuestros antepasados para tratar casos de anemias, casos de insomnio y sus infusiones también son efectivas como tranquilizantes, con la planta se realizan cataplasmas efectivos para curar heridas y para caso de alcoholismo la raíz del chipilín disminuye la adicción y ansiedad.
 
Un dato curioso de esta planta es que existe una planta de su familia que es tóxica por eso alertan que hay que tener precaución a la hora de consumirla y en algunos países como Australia está prohibida la importación del chipilín.
Alrededor de esta planta hay una leyenda que cuenta que una princesa fue obligada a contraer matrimonio con el dios de la lluvia, quien había lanzado una maldición al pueblo sometiéndolo a una hambruna y no solo eso también le envió fuertes lluvias.  La princesa al ver como estaba su pueblo decidió sacrificarse y no opuso resistencia al matrimonio. Después de casarse la princesa con el dios de la lluvia se dio cuenta de que el dios de la lluvia la había engañado, su pueblo seguía padeciendo. La princesa entristeció tanto que se suicidó frente a los ojos de la luna y se convirtió en chipilín que es las hojas de la luna.