La historia de las riguas tiene que ver con los orígenes precolombino de El Salvador. La tribu Pipil, un pueblo náhuatl, forma parte de la historia de la fundación del país anteriormente llamado Cuzcatlán, que significa el lugar de las piedras preciosas. La cultura pipil fue influenciada en gran medida por los mayas ubicados en el oeste del país y conocidos por consumir maíz en todas sus formas.

A pesar de la conquista española de la región en 1522, algunos vestigios de la cultura pipil y su cocina se han mantenido. Lo atestigua el uso de las hojas de maíz y plátano, dos productos típicamente locales que se pueden encontrar en todas las cocinas de la región.

Las riguas difieren de las pupusas en que estas últimas siempre se rellenan con queso o frijoles, pero en ambos casos, la preparación es a base de maíz molido o mixto.

En algunas áreas de El Salvador, las hojas de plátano son reemplazadas por las de maíz. En ambos casos, el aroma de las hojas se difunde lentamente en las riguas mientras se calientan y les aportan un sabor diferente.

Cocinar alimentos en hojas de árboles o plantas es una práctica muy antigua que se puede encontrar en todo el mundo. A menudo, la fruta y la hoja están relacionadas, pero a veces es la alquimia de los dos sabores lo que se busca.

Por ejemplo, ciertos quesos franceses se hacen madurar envolviéndolos en hojas de árboles. En algunos países de Asia, es el arroz lo que se cocina dentro de una hoja. Algunas variedades son más aromáticas que otras. Tenga cuidado, sin embargo, de no usar cualquier variedad de hojas porque mientras que algunas son deliciosas, otras pueden ser indigeribles o peor, venenosas.