Cuando los conquistadores llegaron al continente americano trajeron las sabrosas torrijas, que fueron adoptadas por la cultura salvadoreña sufriendo varias modificaciones para darle el toque nacional y adaptarlas a los ingredientes que se conseguían fácilmente en el país. Para adaptar la receta sustituyeron el almíbar realizado con azúcar por el dulce de panela fundido, esto le daba un sabor que lo convertía en una creación salvadoreña.
 
Se conoce poco de este postre, pero se sabe que es un plato antiguo posiblemente tenga su origen en la cocina medieval y con mucha influencia árabe, la receta que llegó a El Salvador fue la receta europea de los siglos XVII y XVIII. En el siglo XX se asumía a las torrejas como un dulce propio de El Salvador en especial se prepara durante la Semana Santa, pero en las familias salvadoreñas lo suelen ofrecer como un postre ligero.
 
Lo curioso de las torrejas es que se combina perfectamente la fritura y el dulce en un solo postre convirtiéndose en uno de los postres preferidos de los salvadoreños. Preparar este postre con la versión salvadoreña es iniciar ese viaje gastronómico para conocer la comida típica del país centroamericano.
 
En El Salvador suelen acompañar las torrejas con una bebida baja de azúcar como el atol de elote o el chilate que son bebidas tradicionales de El Salvador.