Cuando uno visita la ciudad de Santa Ana no se puede dejar de comer su sabroso pan chuco, un platillo emblemático de la ciudad, también conocido como “mataniños”; se asemeja al hotdog endémico que se vende en las calles de Nueva York. 

El origen del nombre mataniños se remonta a la época cuando en El Salvador hubo una epidemia del “cólera” entre los niños, que acostumbraban a la entrada de la escuela comprar golosinas como: mangos, churritos, yuca frita y los populares pancitos rellenos con mortadela, a los que apodaron “mataniños”; debido a que por causa de esa epidemia murieron muchos niños y atribuyeron la expansión de esa epidemia a la manipulación de los alimentos por parte de los vendedores, que no tomaban en cuenta las mínimas nociones de higiene; con las manos sucias y tocando dinero servían los pancitos.

El pan chuco es un emparedado típico de la cocina artesanal salvadoreña, se prepara con pan flauta, algunos se rellenan con salchichas o rebanadas de mortadela, pero otros con una carne que ha sido marinada y salteada con cebolla al momento de servir, y no puede faltar como acompañante el chimol, que consiste en una mezcla de rabanitos, jitomates, cebolla y cilantro picado finamente y adobado con jugo de limón y chile de árbol.

En las calles se vende el pan chuco, y en cada puesto de venta no se sigue una regla, en algunos casos le añaden al relleno un escabeche de repollo pasado por agua caliente, zanahoria bien rallada, cebolla picadita, aderezando con mayonesa, mostaza, sal y pimienta al gusto.